La sociedad solidaria

Hemos querido dedicar una entrada tras el trágico suceso acaecido el pasado 24 de Julio de 2013 en Santiago de Compostela, sin entrar en la búsqueda de las causas o responsables del accidente ferroviario que ha desembocado en la muerte de 80 personas hasta el momento. El motivo es realizar una dedicatoria al único punto de lo que se podría sacar algo positivo: la respuesta solidaria.

En primer lugar, la respuesta ciudadana inmediata tras el accidente. Los vecinos de la zona acudieron a socorrer a las víctimas, armados con mantas y herramientas para ayudar a sacar a los heridos del tren. Todos ellos llegaron incluso antes que las autoridades, sin saber si la causa del accidente fue fortuita o por un artefacto explosivo. Esta muestra de valor se engrandece sabiendo que todavía perdura en nuestro recuerdo los atentados terroristas del 11M y posteriores amenazas de ataque en Santiago de Compostela, famosa por el peregrinaje y lo que ello representa. Por supuesto ésta no ha sido la causa. Sin embargo, la gente acudió sin valorar esa opción o aún haciéndolo decidieron arriesgarse para salvar la vida de otras personas. Eso es solidaridad en pura esencia. Primera moraleja: el que te  puede salvar la vida es tu vecino, confía antes en las personas que en la respuesta de las instituciones.

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En segundo lugar, la respuesta a la petición de las autoridades para donar, que provocó largas colas de donantes en plena noche, y que logró en apenas unas horas las donaciones de sangre necesarias, llegando a pedir que por favor no acudieran más, debido a la saturación de los dispositivos de donación. Otro ejemplo de solidaridad: ésta no sólo ocurre en «caliente», también ocurre cuando tenemos tiempo para valorar si decidimos ayudar o no. Moraleja: no subestimemos la capacidad de reacción individual y social solidaria.

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En tercer lugar, los propios trabajadores públicos y privados, que respondieron al accidente reincorporándose a sus puestos de trabajo, incluso aquellos que podían estar de vacaciones, de días libres o fuera de su turno. Moraleja: no importa el sector en el que trabajes, todos somos iguales y podemos reaccionar igual cuando nos necesitan. 

En cuarto lugar,la respuesta de algunos negocios y empresas que han colaborado en la medida de lo posible, un buen ejemplo son los negocios hosteleros que han puesto a disposición de los familiares de las víctimas camas gratuitas.

En resumen, lo importante de una sociedad son sus ciudadanos, y no quienes toman las decisiones por ellos. Esos ciudadanos ya sean trabajadores públicos, privados, dueños de negocios, pensionistas, parados o estudiantes son en los que realmente nos podemos apoyar, y los que realmente nos pueden salvar la vida, y no las abstractas instituciones, que sobrevaloran su efecto sobre el bienestar de la sociedad.

Mucho ánimo a todos y gracias a toda esa gente solidaria por ayudarnos a abrir los ojos un poquito más, y por el ejemplo que están dando a muchos.

 

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